Ansiedad por separación en niños

La ansiedad por separación es algo que los seres humanos experimentamos desde bebés.

Si es adecuadamente abordada, se logra manejar sanamente y, si no lo es, se podría convertir en una sombra que nos acompañará toda la vida.

Aún la ansiedad por separación se da en muchas circunstancias de nuestras vidas, hoy quiero enfocarme en la ansiedad de separación que sufren nuestros chicos cuando entran al colegio,  para ilustrar con algo conocido cómo se dan estos procesos.

Este tipo de ansiedad en más evidente a nivel preescolar en sus primeros días de clases o ya cuando entran a escuela regular en primer grado, sin embargo, muchas veces sigue existiendo aún no lo veamos claramente.

Para entender un poco la ansiedad por separación:

Vamos a dar un paseo por nuestra infancia y a recordar ese primer día de clases cuando simplemente nos llevaron al colegio y muchos sentimos que “nos dejaron ahí”.

Creo que es un ejemplo bien explícito para que podamos entender la ansiedad pos separación tal cual se siente.

Te levantaron temprano, te pusieron el uniforme, te engancharon una mochila y una lonchera y te llevaron al colegio.
Llegaste a la puerta pensando ¿Qué es este lugar y quienes son todas estas personas?

En tu corta vida no habías visto tantos niños y adultos juntos y mucho menos todos desconocidos.
Todo va pareciendo sospechoso y, mientras tu mamá habla con alguien que luego verás que será tu profesora, te empieza a doler la barriga.

Mientras se van acercando a donde está el gentío, ya estás segura de que algo no anda bien y empiezas a sudar, luego quieres ir a hacer pipí y todo se vuelve un remolino de ruidos que te molestan y asustan.

Es ahí, en ese momento crucial del tope de tu ansiedad que tu mamá o tu papá te dice que se va y tú lo que ves es que te va a dejar SOLA en ese mar de gente.

Obviamente te dan ataques y toda esa tensión que has ido acumulando se traduce en llanto y desesperación.

La mayoría de personas que conozco han sido tan marcadas por su primer día de clases que aun habiendo pasado 30, 40 y hasta 50 años lo recuerdan “como si fuera ayer”.

Y es que antes no se prestaba atención ni se conocía a fondo las emociones de los niños, ni los enormes efectos negativos que tiene en sus vidas que no sean adecuadamente abordadas.

ansiedad por separación madres conectadas

¿Y porqué es importante saber un poco sobre la ansiedad por separación?

De experiencias como esas en la niñez, surgen millones de adultos que han sido marcados con un evento estresante como éste, que no lo pueden identificar y que arropa diferentes áreas de sus vidas.

Cantidad de personas se les hace muy difícil despedirse de alguien que va a viajar, por ejemplo. Salir de viaje ellos y tener que despedirse, les cuesta romper una relación, aún sea tóxica, renunciar a un trabajo que les hace la vida imposible y hasta mudarse les resulta un problema.

Una de las razones es por porque ese momento de ansiedad extrema, que se genera por lo desconocido y por la separación, es paralizante y se revive una y otra vez como parte del trauma en sí.

Nosotros, como padres en este siglo sabemos más, tenemos más acceso a la información, tenemos la oportunidad de que nuestros hijos experimenten separaciones sanas en su infancia de manera que no sea un fantasma que los persiga toda la vida.

Consejos para disminuir los efectos de la ansiedad por separación:

 

1. Entender qué es la ansiedad:

La ansiedad, en buen español, es un estado mental de inseguridad e inquietud extrema que genera un conjunto de síntomas que el cuerpo manifiesta cuando el cerebro detecta peligro real o imaginario.

Digo imaginario, no porque no sea verdad para ti, sino porque la amenaza podría no ser real en ese momento. Es probable que en la escuela todo marche bien cuando se vayan los padres.

Sólo entendiendo eso podremos prever esos síntomas cuando van apareciendo y ayudar a nuestros hijos a relajarse:
Sudor frío, insomnio, deseos continuos de orinar o evacuar, dolores, llanto.

Entender que la separación, en cualquier circunstancia, genera ansiedad nos da una mejor perspectiva de todo.

2. Preparar a nuestros hijos para el momento de la separación:

Antes nos dejaban en la escuela y ahí terminaba todo. Los gritos se oían en la avenida y nuestros papás se iban confiados de que las profesoras iban a manejarlo todo y en 15 minutos uno iba a estar jugando.

La verdad es que casi siempre era así, sin embargo, la huella del estrés del momento ya está y no se borra tan fácil.

Por eso, sin demasiada redundancia, vamos preparando a nuestro hijo con frases como:

“Ahora iremos juntos a tu nueva escuela, te voy a dejar un rato en la mañana con una profesora en quien confío mucho y vas a estar bien”.

“Cuando lleguemos al colegio te voy a llevar al curso, nos vamos a dar un beso y un abrazo, vas a quedarte un rato con otros niños jugando y yo te voy a recoger en un rato”.

El punto es que se le pinte la imagen de lo que va a pasar y en el orden en que va a pasar, reforzando que tú te sientes tranquila y confiada de que será así y todo estará bien.

Nunca mentirles, ni salir a escondidas para que no llore.  Eso sólo hará que tu hijo desconfíe y por tanto, viva en un estado de ansiedad permanente.

3. Hacer la despedida corta:

Una de las cosas que aprendí a la mala fue que mientras más alargaba el momento de la despedida, más difícil se iba a hacer para mi hijo y para mí superar el momento.

Trata de que la despedida sea concreta y puntual:

“Mami ya se va, te vengo a recoger en unas horas cuando salga del trabajo”. Beso y abrazo y ya.

Talvez pensarás que si no te quiere soltar o si se pone a llorar deberías hacer algo diferente. Pues te lo digo por experiencia: habla con la profesora, dile que quieres esté cerca en la despedida de manera que, luego de que pase el beso y el abrazo, ella lo tome y se lo lleve al curso a distraerlo.

Eso hará que el niño se desenganche del momento y, aunque llore un poco, no se sienta más ansioso porque siguió alimentando el miedo del momento.
Con los niños pequeños la distracción luego de la despedida, será una excelente estrategia.

4. Trata de controlar tus emociones:

Ponte en el lugar de tu hijo:
Si tu mamá te fuese a llevar a un sitio totalmente desconocido y lleno de personas nuevas y, cuando te deja en la puerta la ves que se le salen dos lágrimas y pone cara de preocupación seguro entrarás en pánico.

Así que procura manejar tus emociones. Sé que es difícil, pero es por el bien de tu niño.

Entrégalo con una sonrisa, que veas que estás feliz por todo lo bueno que él vivirá en ese lugar nuevo y que siempre te vea confiada.

Aunque después, como muchas hacemos, te metas en el carro a llorar como si se hubiera muerto alguien, a ti también, con los días, se te pasará.

5. Dar seguimiento:

Las reacciones y los procesos de los niños a veces son impredecibles. Es por ésto que dar seguimiento a su adaptación es crucial.

A veces un niño extrovertido se intimida con el grupo y. otras veces, un niño introvertido se vuelve de repente más sociable.  eso va a depender de muchos factores pero es importante que no asumas nada.  Mejor observa y escucha.

Habla con la profesora, verifica que ya no llora cuando te vas o llora cada vez menos, pregunta si se integra al grupo, si juega, si pone atención, en fin, si se está adaptando..  En lo adelante, esa es una interacción que mantendrás durante su vida escolar.

¿Quieres contarnos tu experiencia con la ansiedad por separación?
Te invito a que lo hagas en los comentarios y compartas este artículo con quien creas que le pueda servir.

 

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