Cinco beneficios de pasear en familia.

Las mejores memorias de mi niñez son los paseos familiares que hacíamos alrededor de la Isla. Diría que casi todos los fines de semana nos inventábamos una salida para diferentes puntos de interés en Puerto Rico.

A veces era tan simple como irnos a comer un mantecado cerca de casa, pero otras veces era irnos de día de playa o visitar un pueblo al extremo opuesto de la Isla. Fuera largo o fuera corto, cada uno de esos paseos dió forma a la persona que soy hoy en día.

Fíjense que la edad nunca fue un obstáculo para salir con mi familia. Pasaron los años y la tradición de los paseos continuó. Ya para cuando me hice novia de mi actual esposo, esa tradición era parte integral de mi vida y lo que ocurrió fue que él se integró a nuestros paseos y yo a los de su familia.

Nunca dejé de ir a pesar de “lo grande” que me creyera en mi adolescencia. Mi hipótesis sobre ésto es que el pasear en familia quita todos esos aires de grandeza con los que luchamos en la juventud. El orden de la familia estaba en su lugar: mi papá al volante guiaba y dirigía, mi mamá de co-piloto asistía y nosotros de pasajeros seguíamos su guía y disfrutábamos.

La tradición de pasear en familia es uno de los mejores legados que mis padres me pueden haber dado. Ahora mi esposo y yo intentamos hacer lo mismo con nuestros hijos y disfrutar del tiempo que tenemos juntos como familia.

#1 – Conocer tu historia

Paseando conocí la historia de mis padres, el pueblo donde nacieron, los sitios que frecuentaban y las cosas que llenaban sus almas. Paseando me enteré de las historias de mis abuelos, conocí familiares lejanos, vi el hospital donde nací y las casas donde viví.

Pude apreciar lo rústico del campo, disfrutar del bullicio de los pueblos y apreciar lo antiguo, lo hecho a mano, lo sembrado en la tierra. El paseo me hizo conocer mi historia familiar y, por ende, entender de dónde vengo y cuáles son mis raíces.

#2 Tiempo familiar

Pasar tiempo con mis padres y mis hermanos fueron momentos preciosos. Aunque no todos eran perfectos, pues como en toda familia habían momentos alegres, habían desacuerdos, alguna peleíta entre hermanos y no faltaban los regaños que nos buscábamos los hijos.

Precisamente éso es lo que lo hacía especial porque era tiempo de compartir tal cual éramos, conocernos y compenetrarnos como familia mientras se disfruta del lugar donde decidimos pasear. Nada compara con el poder disfrutar de la familia sin las interrupciones de nuestras obligaciones, aparatos electrónicos o de la rutina .

#3 Contacto con la naturaleza

¡Cuántas playas y montes visité en todas y cada una de nuestra vueltas! Aprendí de primera mano sobre los árboles, la caña de azúcar, las frutas, sobre la erosión, las dunas, el algodón y hasta sobre las vacas. No hay nada como la tranquilidad, el orden y las enseñanzas que nos transmite la naturaleza.

Mientras más paseamos, más entendemos el beneficio orgánico de sumergirse en la naturaleza y se convierte en una necesidad que nos hace falta y llena el alma. Cuando estoy lejos de la naturaleza, me da un ‘bajón’ y tengo que ir a recargarme de verde, de azul y de arena como si fuera el cafecito mañanero que nos da el empuje para seguir.

#4 Actividad física y salud

Los paseos nos brindan la oportunidad perfecta para ejercitarnos, movernos y jugar en familia. Visitábamos parques, playas y bosques donde correteaba, caminaba, saltaba olas y nadaba con mis hermanos.

Gozar del aire fresco, moverse y sentir el sol son cosas super importantes para la salud física y emocional. Nada como ejercitar el cuerpo, despejar la mente y llenar el alma en el verde de la grama, azul del cielo y amarillito de la playa.

#5 Crear memorias

No importa dónde vayamos de paseo, cada momento que pasamos juntos se convierte en las memorias familiares que quedan grabadas en nuestras mentes. Cuando pienso en mis padres o en Puerto Rico o en mi niñez, lo que me acuerdo son los ratitos que disfrutamos juntos en la naturaleza, en los parques o en la playa.

En nuestra lista imaginaria de “quehaceres como padres” no deben faltar los paseos familiares si queremos proveerle una experiencia completa y saludable a la vida de nuestros hijos. Mis mejores momentos, mis mejores memorias son los paseos con mis padres, con mis hijos y con mis suegros.

Ahora mis hijos ahora se acuestan conmigo en la cama a recordar aquel viaje que dimos a San Francisco, o cuando fuimos a Yosemite o cuando visitamos nuestro Puerto Rico querido.

Para mí, el pasar tiempo con mi familia es una prioridad y si lo puedo hacer mientras conocemos nuestra ciudad, país o algún nuevo destino, pues mejor.

¿Acostumbras a salir de paseo con los tuyos? Cuéntame y si no lo haces, comienza esta misma semana.

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