Cómo enseñar el valor de los regalos con la lista de los 4 regalos

Enseñarle a los hijos el valor de los regalos es parte de toda una lucha en contra del consumismo desmedido y exagerado que se nos choca en la cara con tanta publicidad por todas partes.

Cuando hay escasez en general, se aprende más fácil a valorar las pequeñas cosas, sin embargo, cuando tenemos tantas opciones y algún nivel de recursos, enfrentamos una situación muy común en nuestros días: la falta de apreciación.

A nuestros hijos les afecta aún más cuando están expuestos al bombardeo continuo de anuncios en la TV, internet y hasta en la calle.

Sólo hay que ver cómo lo reflejan perfectamente en la carta a Santa o al Niño Jesús. Literalmente lo quieren TODO.

Es muy lógico que se les meta ese sentido de querer más y más porque para eso está diseñada esa publicidad: disparar la urgencia en el cerebro de quererlo todo y ahora.

Nosotros, muchas veces, contribuimos a esa necesidad ficticia cuando “aprovechamos” el deseo de nuestros hijos y lo usamos como condicionales:

“Si te portas bien, Santa te va a dejar todo lo que quieres.”

“Si sacas buenas notas, te regalaremos lo que pidas.”

Al hacer este tipo de comentarios básicamente justificamos que el regalo es la META, es lo MÁS IMPORTANTE y les reconfirmamos que es tremenda recompensa.

Así que, en vez de decirles a nuestros hijos que acorten la carta o chantajearlos con las condicionales  “si haces tal… entonces …..” sugiero que demos un giro y redirijamos su energía a algo más edificante que sólo llenarse de una lista de regalos.

Comparto el planteamiento de la Dra. Laura Markham cuando dice:

“Los estudios demuestran que tener muchas posesiones materiales, usualmente nos hace valorarlas menos.  Cuando no nos sentimos agradecidos, no son sentimos felices.  En resumen: abundancia material + ausencia de gratitud = menos felicidad.”

Estoy segura que todos quisiéramos educar a nuestros hijos a que aprecien y valoren el sentido de las fiestas navideñas en familia e incluso dentro de la fe y espiritualidad, para los que apliquen.

Quisiéramos educarlos para que sean agradecidos y conscientes de sus privilegios y no lo den por sentado, que sean serviciales y quieran compartir con los demás.

Quisiéramos que todos podamos disfrutar de los regalos sin que sea TODO acerca de los regalos, sino que sea algo mucho más significativo y de valor permanente para la vida y las generaciones.

Lo que realmente llena a las personas es conexión, creatividad, gratitud y significado.

Por eso quiero compartir con ustedes esta idea que voy a poner en acción con mis hijos.

El objetivo es darles un poco de sentido menos individualista a todo el concepto de que Navidad = sólo regalos,  es decir, que no se centre sólo en los regalos que recibirán, sino que tenga un impacto más familiar y comunitario: compartir, agradar a los demás con un detallito, aceptar con alegría lo que recibimos.

Luego viene el plan:

La lista de los cuatro regalos para Navidad

  1. Siéntense en la mesa, pónganse cómodos en la cama o en algún sitio que se puedan relajar y concentrar y a la vez relajar.
  2. Tomen hoja y papel para que vayan anotando.
  3. Pídele a tus hijos que piensen en 4 tipo de regalos: un juguete, un libro, algo que quieran hacer, algo que ellos puedan dar.
  4. Elijan incluso 2 opciones para cada tipo de regalo.
  5. Péguenla en la pared o la nevera y vayan cumpliéndola en los días festivos.

Este ejercicio es increíblemente bueno pues, no sólo los ayudan a desprenderse de ese enfoque que se les ha vendido comercialmente que la Navidad es sólo para RECIBIR, sino que pueden ver otras posibilidades que implican vivir los valores de la época.

Sé que les estoy pidiendo intentar algo nuevo y no siempre se nos ocurre así tan fácil, pero, para nosotros poder enseñar, primero tenemos que aprender.

Por eso les voy a dar algunas ideas:

Regalo 1: un juguete:

Bueno ya ahí saben que la lista será intensa.  Si ven que se está extralimitando pueden definir un número.  Por ejemplo decir: elije dos regalos que desees.  Recuerda que más no quiere decir mejor cuando queremos enseñar apreciación y gratitud.

Regalo 2: un libro:

Si tu hijo no está acostumbrado o no le gusta leer, ésta es tremenda oportunidad.  Pueden decidir incluso ir a la librería y pasar un rato para que elija una historia que le guste o ver libros por internet. Siempre que el tema sea adecuado a su edad, deja que elija según su gusto.

Para saber qué hacer si a tu hijo no le gusta leer te invito a leer este artículo.

Regalo 3: algo para hacer juntos:

Aquí pueden pensar en cientos de cosas de acuerdo a la edad: en ir al cine, montar bicicleta juntos, hacer galletitas, armar un rompecabezas juntos, ir a un concierto, visitar a la familia fuera de la ciudad, salir a comer helados, en fin, las opciones son muchísimas.

Lo importante es que sea algo en familia y que involucre un deseo que tenga el niño (recuerda que es SU regalo) pero que se pueda compartir con todos.

Regalo 4: algo que pueda dar:

Esta parte me encanta porque no sólo les da el mensaje a los niños de que ellos son capaces de impactar la vida de otros con una buena acción, sino que les muestra otras realidades y les aumenta la sensibilidad, comprensión y compasión.

Por ejemplo: ir a una comunidad de escasos recursos y regalar juguetes, preparar galletitas y llevarlas a los viejitos del hospicio, participar en un operativo de donaciones, participar de voluntario en la iglesia o centro comunitario, preparar tarjetas navideñas para los niños del hospital, en fin.

Creo que con este plan, la Navidad será una experiencia con mucho mayor significado para todos.

Si podemos hacer de esta lista una tradición, pues sería un éxito mayor aún.

REGALOS NAVIDAD

Cuéntame qué te parece esta idea y, si la pones en práctica, háblame de la experiencia para ustedes.

 

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