Mi experiencia con el famoso “entrenamiento” para ir al baño.

El famoso “potty training”, entrenamiento para control de esfínteres o mejor conocido como “no más pañales”,es uno de los hitos más importantes en la vida de nuestros niños y a la vez uno de los más frecuentemente forzados o entorpecidos.

Si tienes un niño de 2 años es casi seguro que estás empezando a sentir la presión de grupo: ” ¿Y usa pañales todavía? , “el mío los dejó al año y medio” o “¿Qué vas a hacer cuando en la escuela te exijan que sepa ir solo al baño?” sólo por poner 3 de tantos ejemplos.

Personalmente siento que éste es un tema muy controversial y a la vez tan sencillo de manejar.

Solamente hay que entender que un hito del desarrollo se alcanza cuando el niño esté listo, no cuando yo no aguante más presión o cuando me canse de limpiarlo o me lo exijan en la escuela.

El asunto con este tema es que el niño puede ver su inclinación natural a controlar sus esfínteres afectada por varios factores y estancarse en el proceso.

Me explico: si la situación familiar es tensa, si ha habido un cambio fuerte (mudanza, nacimiento de hermanito, enfermedad, divorcio, etc.), en fin, si no hay un ambiente adecuado puede ser que se detenga el proceso natural que se va dando en el niño y hasta a veces él tome actitudes de ser más bebé de la cuenta con el objetivo de obtener más atención de la que le estás dando.

Está de más decir que dentro de estas actitudes viene el gatear, hablar como un bebé, pedir que le den la comida y la mejor de todas: hacerse en los pantalones.

De ahí que nuestra misión como madres y padres es brindarle en todo momento a nuestros hijos el ambiente adecuado, lleno de amor y suficientemente equilibrado para que ellos puedan concentrar sus esfuerzos en desarrollarse y no en sobrevivir.

Dicho ésto, a la mayoría de nosotras cuando nos empezamos a enfrentar a este proceso nos convendría conocer una que otra señal que nuestros niños nos envían para que les ayudemos a superar esta etapa y pasar a la próxima.

Antes de empezar, quiero aclarar que esto es un proceso y que de manera natural sigue el ritmo del niño de manera individual, por eso no apoyo a estos “entrenamiento de una semana”, solo son frustrantes y creo que hasta invasivos.

Un niño no empieza a escribir desde que agarra un lápiz, ésto como lo otro, toma tiempo, paciencia y amor.

Ya entrando en materia, hay varias señales que te pueden indicar que ya él está superando su etapa de orinar y defecar “al automático” como por ejemplo:

  • 1. Nota y te dice que se hizo pipí o caquita o te pide que le cambies el pañal desde que se hace (señal de que ya le empieza a molestar).
  • 2. Se queda observándote cuando vas al baño o muestra algún tipo de interés cuando alguien de la casa usa el sanitario.
  • 3. Puede bajarse sus pantalones y trata de quitárselos cuando se hace en el pañales.
  • 4. Duerme una siesta y logra tener un espacio de más de dos horas sin hacerse (ésto indica que ya su vejiga va aumentando su capacidad de almacenar y no liberar al impulso inmediato).

No quiere decir que presente todas las señales, pero seguro notarás un cambio en él y es ahí donde debes estar atenta.

Ahora, ya que sabes ésto

¿Qué hacer con el entrenamiento para ir al baño para apoyarlo sin forzarlo?

Yo te recomendaría más que nada darle su espacio y tiempo y solo servir de guía y de “cheerleader” para indicarle mediante las afirmaciones que lo que él está haciendo es lo correcto y en el lugar adecuado.

Algunas de las cosas que a mí me sirvieron fueron: dejarlo que me viera ir al baño e irle narrando lo que pasaba (mamá está haciendo pipí en el inodoro, se va a limpiar con papel, etc.).

Si son varones es súper importante que papá sea parte del proceso también y lo guíe. Se aprende mejor audiovisualmente que solo con audio, o dicho de otra manera, con el ejemplo más que con las palabras.

Otra cosa que podrías hacer es enseñarle el inodoro cuando nadie lo está usando y explicarle que por ahí es que se va la cacá a dar un paseo ( yo hasta llegué a despedirla con mi hijo).

Si tu hijo te dice que quiere ir al baño ¡Corre! que esto es para rápido.  Sin embargo, logren o no llegar al baño, hazle notar que hizo un gran esfuerzo y que la próxima vez van a ser muy veloces en llegar.

Trata de mantener un tono positivo frente a los “accidentes”, si se le salió, se le salió, no ha pasado nada grave, solo vamos a recogerlo  ( para mí fue importante involucrarlo a él en este proceso de la recogida) la botas en el inodoro y la bombeas junto con él enseñándole así que ése es el lugar donde debe ir la caquita.

Despreocúpate que eso le va a ir reforzando que cada cosa tiene su lugar incluyendo ésto.

Si es pipí, a mi me funcionó que él participara de la consecuencia que tiene hacerse en los pantalones.

Me lo llevaba al lavamanos con el pantaloncillo en la mano y lo lavábamos juntos a la vez que le explicaba, muy dulcemente y sin reproche alguno, que si él lograba hacerlo en el inodoro podríamos evitar lavarlo y tendríamos más tiempo para jugar.  Así él logró relacionar una cosa con la otra y entendió sin ningún alboroto que era más fácil usar el sanitario directamente.

Si te pasa como a mí, con un hijo que estaba en una fase aguda de estreñimiento, este proceso puede ser más largo y difícil pues hay una tendencia a relacionar el dolor del estreñimiento con el inodoro y hasta miedo le toman.

A mi niño mayor le daban ataques y tenía que vigilarlo cuando sabía que estaba “en eso” para salir corriendo y sentarlo en el inodoro, abrazarlo, masajearlo y luego abrazarlo otra vez para compartir su llanto de alivio.

Con el tiempo fui mejorando su alimentación con más fibra y más agua y tan pronto se superó el estreñimiento fue todo más sencillo. Además, logré que comiera frutas y avena porque le decía que eso lo ayudaba a hacer “caca pequeñita” ( lo cual es verdad).

Por útlimo, algo que también ayudó, fue sentarlo en el sanitario en la hora cercana a cuando él regularmente hacía y darle un libro para leerlo juntos. Así durábamos hasta media hora y ya luego que él se relajaba casi siempre terminaba haciendo.

Con el tiempo, y en retrospectiva, vi que pasamos las siguientes etapas:

– Sin control.
– Notando que “algo” pasaba en su pañal y que le molestaba.
– Reconociendo que ese “algo” era pipí y cacá y el deseo de limpiarse.
– Curioseando el inodoro y observando a los demás ir al baño.
– Intentos por avisar: primero avisa después que se hacen , luego mientras están haciendo, luego justo antes (pero sin tiempo para llegar) y finalmente antes, cuando tienen el deseo.

Sí existen muchos artículos para ayudar en este proceso como los pull ups, silloncitos adaptadores para el inodoro, vacinillas, sanitarios pequeños, etc.

No todos le sirven a todo el mundo, pues puede que tu niño requiera la transición o se sienta más cómodo haciendo donde ve que los otros hacen, en todo caso, sólo creo que si uno observa sus actitudes puede notar sus cambios y si le ofrece opciones y él decide alguna pues respetar su decisión y llevarlo a su ritmo.

Según los urólogos y pediatras estas señales se pueden empezar a ver a partir de los 2 años pero en realidad se afianzan hacia los 3 años para iniciar el proceso de control diurno.

Para el control nocturno el proceso es más largo y lograrlo podría llegar hasta los 6 años para hembras e incluso 8 años para varones, puntualizando que no hay ninguna ventaja para un niño que sea forzado a lograrlo antes, habiendo sí muchas consecuencias negativas a nivel físico y emocional si se forza.

Todas las etapas hay que quemarlas a su debido tiempo.

Salvo algún problema psicológico o fisiológico (que si te preocupa deberías descartar) tu niño, con tu amor y apoyo incondicional, va a lograr grandes cosas en su vida e, igualmente como no se te va a ocurrir ponerlo en la universidad a los 10, debes permitirle que aprenda a ir al baño cuando se sienta seguro y confiado de que su cuerpo ya está listo y también lo está su mente.

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