Las 10 cosas que los padres deben saber sobre el reflujo en bebés

Esta información que voy a compartir con ustedes me gustaría llevarla 8 años atrás cuando empecé a ver lo que sufrían algunas nuevas madres y padres  con el tema del reflujo y darles la paz que necesitaban y que tantos mitos y comentarios (inclusive de sus médicos) les había robado.

Como les comenté en un post anterior de esta sección de #MiércolesdeSuperTips, lo que estoy compartiendo es parte del efecto multiplicador que medios como éste tiene en temas de esta índole, reproduciendo lo aprendido en el Pediatric Update by Cincinnati Children’s Hospital en su módulo para padres.

Este tema  lo expuso el experto en el tema, Dr. José Garza, Director Médico del Programa de Neurogastroenterología y Motilidad del Hospital de Niños de Atlanta.

A continuación los 10 tópicos más importantes que todo padre/madre de un bebé debe saber sobre el reflujo:

  1. La leche materna es lo mejor para controlar el reflujo:

Empiezo con ésta no porque sea la más importante sino porque está asociada a la práctica erróneamente más común: quitar el seno, cuando es TODO LO CONTRARIO.

Ahora desglosemos un poco:

2. El reflujo es totalmente NORMAL:

Todos experimentamos reflujo.  Adultos, niños y bebés.  El asunto con los bebés es que lo manifiestan más porque aún no han madurado completamente su mecanismo de cerrar el esófago de manera automática cuando algo viene desde estómago hacia arriba. Y, como es un asunto generalmente relacionado a la maduración, la mayoría de veces se mejora solo en el tiempo.

3. Los factores que producen un reflujo excesivo son:

  • El esófago: Inmadurez en la coordinación para el cierre automático o un esófago corto.
  • El estómago: Capacidad (tamaño) muy pequeño, un ángulo diferente en la conexión con el esófago que no permite un área de aguantar el exceso.
  • La alimentación: tragan mucho aire alimentándose (lo que el seno controla al máximo), una posición inadecuada al comer (lo que la lactancia resuelve pues, para un buen agarre, la posición del bebé es fundamental), el exceso de comida (que también lo resuelve la lactancia porque el bebé sólo come lo que necesita).

4. El ciclo del reflujo:

Se da unos momentos de pico en el reflujo alrededor de los 4 meses y definitivamente mejora entre los 12 – 18 meses.  PACIENCIA.  Aunque es bueno saber que para la mayoría de los niños ésto no será un problema, pero para los que sí: VA A MEJORAR, a menos que haya otro tipo de complicaciones.

5. La complicaciones de las que hablo son las siguientes:

  • Si sale con sangre (el cuerpo no debe botar sangre por ningún lado, así que ésta es bien fácil).
  • Si sale con bilis, que es una sustancia verdosa. Tampoco está supuesta a salir del cuerpo.
  • Si el bebé moja menos de 4 pañales de pipí en 24 horas, pues es signo de deshidratación y pudiera significar que vomita más de lo que su cuerpo tolera.
  • Pérdida de peso (los bebés, salvo la primera semana de vida que generalmente pierden un poquito de peso, están supuestos a aumentar gradualmente).  Ojo con ésto: siempre verificar con el pediatra que la relación talla – peso es la adecuada.  El sobrepeso también es un problema de salud.

6. Para controlar y minimizar el reflujo podemos:

  • Eruptar (sacarle los gases) cada vez que coma, sin exageraciones, sólo unos minutos es suficiente bien posicionado en el hombro.
  • Evitar la exposición al humo del tabaco, pues el reflujo se relaciona a enfermedades pulmonares.
  • No alimentarlo en el asiento del carro ni dejarlo en la casa ahí sentado, pues la posición le comprime el estómago.
  • No sobre alimentar. (cada bebé debe comer a demanda, su cuerpo sabe lo que necesita).

7. El reflujo normal no representa peligro para la vida:

No hay nada que indique que el reflujo esté relacionado a la muerte súbita o muerte de cuna, de hecho, una dato muy importante para nuestro estrés es que los bebés hacen más reflujo cuando están despiertos que cuando están dormidos y la mayor parte pasa justo después de comer.

Generalmente las causas de muerte inexplicables en un bebé vienen por otras razones como convulsiones y demás que, erróneamente son relacionadas al reflujo.

8. Medicamentos para el reflujo:

Se han hecho muchísimos estudios comprobando que administrar a un bebé un protector gástrico como el Omeprazol o Lanzoparzol versus un placebo no dió ninguna diferencia.  Por la naturaleza del reflujo, eventualmente mejora.

Lo que sí está probado es que los medicamentos alteran el PH natural y los ácidos del cuerpo y los efectos de ésto aún está en estudio.

9. Para tomar en cuenta:

Un bebé prematuro o que nace de un embarazo con complicaciones es probable que venga con algún tipo de inmadurez y sea más propenso al reflujo.  Y aunque pudiera presentar síntomas más aparatosos y le cueste más superarlo, no será peor.

Por otro lado, las alergias a la proteína de la leche provocan mucho vómito y eso puede provocar bajo peso, más no tiene nada que ver con el reflujo.

10. No existe lo que algunos llaman  el “reflujo silencioso”:

Eso suena a que tenemos que ponerlos locos porque aparentemente”algo” pudiera estar pasando por dentro quemándole el esófago.  Es un mito.  El reflujo es una manifestación visible.

Además, es bueno saber que los bebés no sienten la acidez como nosotros porque sólo se alimentan de leche, así que lo que de adultos sentimos no es lo que ellos experimentan.

Y, como ya me conocen, siempre tengo un bono!

¡La mejor posición para dormir es boca arriba!

sudden-infant-death-syndrome-in-baltimore-city-may-2010-42-728De hecho, domir boca abajo, contrario a lo que parecería, aumenta el riesgo de aspiración.

Fíjense en la gráfica.

El cuerpo por dentro está hecho de manera que, boca arriba, si algo sube y se devuelve, queda depositado en un ladito de la traquea precisamente por la fuerza de gravedad que asumimos muy frecuentemente que “trabajaría” a favor si lo ponemos boca abajo.

Mito exterminado en el acto.

 

Este es un completísimo resumen de la charla impartida con lo más reciente en investigaciones.  Literalmente lo que sabe la ciencia médica al día de hoy.

Espero que les ayude a tener una visión más clara de lo que le pasa a su bebé, que puedan ir a pediatra y trabajar este tema en conjunto y sencillamente que se ahorren el estrés cuando no es necesario y, estando claras de cuáles sí son señales de peligro, pues puedan actuar en pro del bienestar de su capullito.

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2 Comentarios

  1. Altabeira Federo

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