Simplemente no sé cuándo va a nacer mi bebé y está bien así.

Simplemente no sé cuándo va a nacer mi bebé.

Esa es mi respuesta a la pregunta más popular del mes:

¿Cuándo vas a dar a luz?

No lo sé, no porque no tenga un cálculo de cuándo se cumplen las 40 semanas, eso sí lo sé.

Pero, en mi experiencia y en de un gran número de mamás, el bebé va a nacer cuando nazca y punto.

A veces nace el mismo día de las 40 semanas, a veces se adelanta, a veces se pasa, a veces hay que hacer una cesárea de emergencia, a veces se programa una cesárea y 3 días antes se presenta el parto y hay que resolver, a veces hay que adelantar la misma programación por alguna situación con madre o bebé inesperada, en fin.

Mi primer bebé nació a las 37 semanas porque rompí fuente. Absolutamente sin ningún indicio previo, cuando me faltaban 3 semanas y todo iba “en orden”

Mi segundo bebé nació una semana antes de la fecha que le tocaba y yo ni siquiera estaba mentalmente lista, aunque se pensaría que, por la experiencia anterior, sí fuera esperado por mí una variación en la fecha, pero en realidad nunca sentí que ya era el momento.

Ahora con mi tercer bebé siento que en cualquier momento entre ahora y 20 años pudiera pasar.

Por eso cuando alguien me pregunta que cuándo voy a dar a luz,  seguro que con todo el amor y el genuino interés del mundo, siento una molestia generada por la presión a SABER.

La presión a tener un día contabilizado con la total seguridad de que ESE será el día.

La presión de estar mejor preparada, de tener más control sobre el futuro, de empezar mi crianza con el pie derecho dando esa respuesta con total seguridad.

Claro que sería mucho más fácil decir: mi bebé va a nacer el 24 de abril o el 2 de mayo o cuando sea.

Sería más fácil para mí andar por la calle segura de que me faltan 3 semanas,2 días y 6 horas con exactitud.

Sería más fácil tener la seguridad de cómo van a pasar las cosas e incluso programarme para que pasen a la hora más conveniente.

Pero no es así.  No es así porque, aunque la experiencia de muchas sea que le “pongan una fecha” y que ya tengan agendado que a las 6 am del miércoles van a llegar a sala de parto donde su médico le hará una cesárea, aunque tengan amarrado para que ese día fluya y cada quien sepa qué hacer y dónde estar, la maternidad es un cambio de ruta tras otro.

Puedes tener todo bajo lo que crees que es control, hasta que la vida te sorprende y te das cuenta que el cuento cambió y hay que modificar y adaptarse a lo inesperado para poder seguir en la historia.

Con mi tercer embarazo a término más un cuarto que no progresó lo suficiente, puedo decir ,que en cierta forma, estaríá sólo diciendo palabras sin gran base, de pura cortesía vacía, si respondiera a la pregunta del siglo:

¿Cuándo vas a dar a luz?

Talvez soy sólo yo, o son mis experiencias anteriores, o son las hormonas, o es el hecho de que éste es mi embarazo arcoiris (el que se tiene después de una pérdida) pero siento que simplemente no sé cuándo va a nacer mi bebé y cada vez que alguien me lo pregunta pienso: ¿Y cómo lo voy a saber?

Ya estoy que respondo: “en cualquier momento” o “cuando el bebé esté listo” sólo para sentir el desconcierto en los demás de que no les haya dado un número o de que yo no sepa cuál es ese número.

Esta situación me lleva directo a pensar en lo impredecible de la maternidad y de la vida misma y de cómo los seres humanos nos agarramos de cualquier evento para generar una sensación de control en nosotros.  Un control que nunca hemos tenido ni tendremos.

Y de cómo empezamos una familia tratando de llevarlo todo en una libreta, con el guión escrito, con todo el escenario montado y lo duro que nos da cuando las cosas no salen como anticipamos, como planificamos, como ya teníamos estipulado y es entonces que como mamás acabamos castigándonos.

Nos castigamos por no haber sido lo suficiente previsoras, o lo suficiente diligentes o por no haber estado lo suficientemente informadas en el momento justo.

Y es ahí donde entramos en el camino de “yo estoy supuesta a saber ésto a aquéllo”, “yo estoy supuesta a ser lo que se espera que sea”, “si ni siquiera ésto lo sabía entonces estoy condenada a ser la peor madre del mundo” .

Pues sencillamente les digo que, con mis experiencias previas, estoy muy consciente de que es buen momento para concluir con organizar mi escenario (la guía Estoy Embarazada es como mi rifle para ir a la guerra), para cuidarme extra, para bajar la guardia y descansar más, para compartir todo lo que pueda con mis otros hijos y para darle seguimiento bien cercano al bebé.

Sin embargo, también fluyo con la vida, fluyo conectando con mi cuerpo y escuchando cuando necesita reposo, fluyo con esta nueva etapa donde espero a mi bebé con ilusión y la esperanza de que vendrá a este mundo cuando esté listo, cuando sea su momento, cuando tenga el lápiz en mano para escribir su propia historia, ahora ya delante de nuestros ojos.

 

 

Deja un comentario

Pin It on Pinterest

Compártelo!

Comparte este post con tus amigos!