Qué hacer cuando te sientes bloqueada.

Ya creo que todas hemos establecido oficialmente que la maternidad no es nada fácil, y en general, tampoco la vida misma lo es por eso, un buen día, cuando sumas las dos, te puede caer un peso tan grande en los hombros que tu propio cerebro reacciona protegiéndote de caer en picada y haces un “bloqueo”.

He hablado con muchas Madres Conectadas, por redes y personalmente, que en algún punto me han confesado: “es que ya ni siento”, “ojalá pudiera llorar y desahogarme, pero ni me sale”, “creo que me he convertido en robot”.

A esos sentimientos es que me refiero cuando hablo del famoso bloqueo.

Hay muchas formas de bloquearse.  Algunas lo hacemos al automático porque es la reacción primera ante demasiado estrés y situaciones,  pero otras lo hacemos de manera intencional, según las circunstancias.

Es como un sentir que ya son demasiados los frentes abiertos y pones un pare a tu cerebro despachando cualquier idea que te llegue sobre lo que quieres evitar y literalmente la “archivas” hasta que te sientas preparada para lidiar emocionalmente con lo que está en esa carpeta.

Con los bloqueos hay algo sumamente importante: no puedes bloquear la situación, lo que está pasando o pasó no lo evitaste ni lo puedes evitar, la vida fluye y también las situaciones, pero sí puedes bloquear tu corazón y tu mente a sentirlo y pensarlo y entonces viene la parte peligrosa: Se van amontonando las carpetas.

Cuando las cosas que vas archivando empiezan a acomodarse dentro de ti, no sólo dejas de vivir el presente, sino que también dejas de vivir PRESENTE.

Vivir presente es sentir el AHORA, vivir lo que está pasando en el momento, digerir las situaciones sin tragárselas a la mala y darte permiso de reaccionar según la situación lo amerite para ti.

Cuando te bloqueas, el presente no existe, sólo existe o el dolor por el pasado o la angustia por el futuro y empiezas a perderte de la vida.

Tu cuerpo lo nota y empieza a enfermarse (migrañas, gastritis, dolores musculares, alergias, depresión, etc) y todo el equilibrio se pierde llenando tu vida de caos.

Cuando entiendes que ésto es lo que pasa al bloquear, entonces empiezas a notar cositas, por ejemplo: que tu hijo se acercó con una gracia y tu cerebro está tan apagado que ni te reíste, que tu pareja te iba a contar algo que le sucedió y tú lo trataste distraída, que todo se te olvida y no logras concentrarte porque literalmente tu cerebro parece no funcionar y que ya ni te animas a salir y disfrutar la vida porque te sientes incapaz de emocionarte con nada.

Cuando empiezas a sentir que ya ni te reconoces en el espejo, es momento de DESBLOQUEARTE Y RECONECTAR.

No estás condenada a vivir bloqueada para siempre.

Muchas veces puedes desbloquearte tú solita y darte el permiso de sentir el momento y experimentar tus propios sentimientos como la forma de pasar la página sin dejar pendientes, sanando heridas y preparándote para vivir lo que sigue.

Para desbloquearte emocionalmente te aconsejo que identifiques:

Cuando empezó el bloqueo.

Escucha a tu cuerpo y trata de identificar desde qué momento empezaste a sentir malestar físico.  Tu cuerpo es el campeón que aguanta el golpe y te avisa cuando ya es suficiente y algo tienes que hacer.

Qué lo inició.

Qué fue lo que te llevó a definir un antes y después (siempre está esa famosa gota que derramó la copa).

Escribe todo lo que sientas sobre esa situación, desahógate, ponlo todo.  Es sólo para ti así que puedes escribir toda clase de contradicciones y redundancias y estará bien.

Conecta con lo que había antes.

Busca el sentimiento de antes del bloqueo y CONECTA con él.

Siente la risa, la actitud positiva, la confianza, la determinación, la creatividad, la ilusión de esa etapa.

Piensa en alguna canción que te hiciera sentir más tú misma, como de verdad quieres sentirte y vivir,  una comida, un lugar, un olor específico, una textura, una persona, lo que sea.  Conecta con eso.

Reproduce el bienestar

Ahora, busca dentro de tí ese bienestar que sentías y REPRODÚCELO.  Si es una comida, consíguela o prepárala, si es un lugar visítalo o mira fotos de cuando fuiste, si es un olor compra una vela aromática o cierra los ojos y recuérdalo, si es una persona, contáctala, búscala y háblale.

Una vez te pones en sintonía positiva empiezas a abrirte poco a poco, a bajar la defensa y a permitir que la cosas fluyan, desde los sentimientos de dolor hasta los de alegría.

¡ALERTA ROJA! vas a sentir el dolor pero sentirlo es la única manera de superarlo (si necesitas ayuda búscala) y es entonces cuando transformas el dolor en un catalizador para seguir viviendo más presente, más humana, más feliz con lo que tienes AHORA, PRESENTE.

A manera de resumen el proceso vendría así:

Si estás bloqueda…..

1. Define desde CUÁNDO te sientes viviendo como zombie.

2. Busca QUÉ fue lo que pasó que te hizo bloquear y reconócelo.

3. CONECTA con lo que te hace feliz cuando no estás bloqueada.

4. REPRODÚCELO en tu mente y en tu vida.

5. Empieza a VIVIR EL PRESENTE sintiéndote más tú misma.

Recuerda que es un ejercicio que tendrás que repetir cuantas veces sea necesario, especialmente las que lo hacen al automático pero que ya, una vez conscientes de que lo hacen, tienen el poder de tomar el control y actuar.

 Anímate a compartir en los comentarios cómo te identificas con este tema y qué le dirías a otras Madres Conectadas sobre tu propia experiencia. 

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