“El hombro de papá” – Tributo personal al padre de mis hijos.

Estaba buscando fotos familiares para que los niños le hicieran una tarjeta a su papá por el día del padre.

Como aficionada a darle click a cada momento encontré cientos y cientos de fotos en la computadora que he ido bajando de la cámara y las casi 4,000 que me tienen el celular lleno.

Cuando las empecé a ver rápidamente noté un patrón: en cada selfie que iniciaba un viaje, una aventura, una charla fuera de la ciudad, un acontecimiento familiar o una velada del colegio curiosamente había algo siempre presente.

El hombro de papá.

el hombro de papaY hoy quiero aprovechar que se celebra el día de los padres para escribir sobre ese hombro que vi una y otra vez en cada foto que he tomado y cuyo dueño no necesita luces, no necesita reconocimiento y ni siquiera necesita salir en las fotos.

Para mí es un hombro en el que me apoyo, con el que cuento, que me sostiene cuando estoy cansada, que me deja llorar cuando estoy abrumada, en el que me recuesto cuando en las noches no me puedo dormir.

Es el hombro que pertenece al hombre que siempre está disponible y dispuesto a apoyar cada una de mis ideas, a hacer el trabajo sucio, a cargar letreros, cajas, bultos, tomar fotos y demás cuando tengo una charla o un taller en cualquier rincón del mundo.

Es el hombro que pertenece a la persona que me da confianza y seguridad de que mis hijos estarán sanos, salvos y felices cuando salgo por el mundo detrás de mis sueños y me da la libertad de tropezarme y levantarme y empezar de nuevo animándome siempre a seguir.

Para mis hijos es el hombro que los cargó desde bebés, que les sacó los gasecitos, que los durmió por las noches, que les sirve de plataforma para llevarlos a la cama tipo avioncito, es el hombro que simboliza fortaleza, presencia, acompañamiento, seguridad.

Es el hombro que moldea en sus consciencias el padre que serán, aún sin ellos darse cuenta.

Un padre responsable, presente, comprometido, que se toma el tiempo de darles respuestas a todas sus preguntas científicas y existenciales, que juega con ellos, que cocina con ellos, que les enseña que todo es de todos, y les da ejemplo de respeto, de atenciones y de consideración.

Es el hombro que pertenece al padre que da besos y abrazos, que inspira a que sus hijos espontáneamente se le tiren encima cuando llega del trabajo, que los escucha, que va a sus actividades, que los llama cuando no está para darles las buenas noches y que se sienta en el piso frío y duro de su habitación para acompañarlos hasta que se duerman.

Es el hombro fuerte, firme y cálido que ellos ven desde el asiento trasero del carro cada vez que salimos a conquistar el mundo.

Es el hombro que les da la certeza y la confianza de que su dueño está y estará ahí para ellos.

Primero presente en sus vidas y luego eterno en sus corazones.

Al hombre dueño de ese hombro le decimos:

¡Feliz día del padre!

Nosotros tambien siempre estaremos aquí para tí.

 

[wysija_form id=”5″]

Si te gustó, Comparte esta publicación...